“Generar el compromiso, la responsabilidad y la conciencia en todos los tucumanos por el cuidado de los espacios verdes es un desafío para el Bicentenario. Y en esto pedimos a todos los tucumanos que colaboren con la correcta disposición de los residuos”. La solicitud es del gobernador, Juan Manzur, quien supervisó las tareas de limpieza, desmalezamiento y renovación del alumbrado público en las banquinas de la autopista Presidente Perón, en Alderetes, camino al aeropuerto.
Mientras el mandatario pedía un “cambio de hábitos”, los carreros tucumanos volvían a cortar el tránsito en el acceso a la capital por la ruta 9, en repudio al plan de “Basurales cero” de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, que secuestra los vehículos de tracción a sangre que transportan residuos domiciliarios para arrojarlos en la vía pública. La novedad del piquete de ayer fue que contó con el respaldo de carreros de Salta, que vinieron para solidarizarse con el reclamo de los locales, que exigen la devolución de los bienes secuestrados por las Patrullas Ecológicas.
“Nos negamos a ser los próximos mendigos y que nuestros jóvenes sean los futuros delincuentes”, expresó el representante de la Asociación de Carreros Salteños, Víctor Flores. “Somos trabajadores como cualquier otro y tenemos dignidad”, sentenció. Y añadió: “somos el eslabón más pobre de la sociedad”.
A un costado de la ruta, bajo una pancarta que reza “Trabajar en carro no es un delito”, un grupo de mujeres preparaba una olla popular al mediodía de ayer. Una de ellas, Mariela Caña, renegó de que el intendente de la capital, Germán Alfaro, nunca los haya recibido. “Sólo nos atendió Carlos Arnedo (secretario de Servicios Públicos). Pero no obtuvimos ninguna solución”.
“Nos culpan a nosotros y hay gente que tira basura desde camionetas por la noche. La ley tiene que ser pareja para todos”, reclamó Juan Andrés Rodríguez.
La charla se interrumpe cuando una madre pide, desde el auto, que le permitan pasar. “Mi hijo está enfermo y necesito llevarlo al Hospital del Este”, clamó. La dejaron pasar, como “excepción”.
“Me hicieron una multa de $ 1.500”, se indignó Héctor Pablo Bustamente. “Solamente estamos pidiendo que nos dejen trabajar -imploró-. Están dejando familias enteras sin comida”.
La respuesta oficial es que lo que piden los carreros “no es trabajo. No puede serlo si se basa en la transgresión de normas”. Así lo manifiesta a LA GACETA, el secretario de gobierno municipal, Walter Berarducci. “No queremos estigmatizar a los carreros. Este no es un ataque contra ellos, sino contra el crónico problema de la basura, que hay que solucionar con urgencia”, subrayó.
El funcionario insistió en que la intendencia se mantendrá inflexible en su determinación de eliminarlos basurales clandestinos. “No vamos a cambiar la política ni el plan (de ‘Basurales cero’) instalado por el intendente. No pensamos claudicar”, finalizó.